Santa Teresa Couderc
Religiosa francesa, Teresa Couderc es la cofundadora de la Congregación de Nuestra Señora del Cenáculo, dedicada a los retiros espirituales. Tras vivir en la humildad después de ser apartada de su cargo, fue canonizada en 1970.
Sus contemporáneos
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Biografía
Nacida en 1805 en una familia rural de Vivarais, Marie-Victoire Couderc entra en religión a los veinte años bajo el nombre de Teresa y muere en Lyon en 1885, a los ochenta años.
Marie-Victoire Couderc nace el 1 de febrero de 1805 en Mas de Sablières, en la parroquia de Sablières (Ardèche), en el seno de una familia campesina relativamente acomodada y profundamente cristiana; es una de los numerosos hijos del hogar. Tras algunos años de instrucción en un internado de Les Vans, siente la llamada a la vida religiosa. Alrededor de 1825, entra en el noviciado de las Hermanas de San Régis, en Lalouvesc, comunidad fundada por el abad Jean-Pierre Étienne Terme, misionero diocesano, y toma al año siguiente el hábito religioso bajo el nombre de hermana Teresa. Muy joven, su madurez espiritual y su seriedad la hacen destacar. La segunda mitad de su vida estará marcada por un largo anonimato: apartada de la dirección de la obra que había contribuido a fundar, vivirá en la oscuridad y la pobreza, compartiendo la vida ordinaria de las hermanas en diferentes casas del instituto, en Lyon, Tournon, París y Montpellier. Muere en Lyon el 26 de septiembre de 1885, a la edad de ochenta años; sus restos son trasladados a Lalouvesc, donde reposan.
Vida y obra
Junto con el abad Terme, Teresa Couderc transforma un hospicio de peregrinos de Lalouvesc en una casa de retiros espirituales, dando origen a la Congregación de Nuestra Señora del Cenáculo.
La obra de Teresa Couderc se confunde con el nacimiento de la Congregación de Nuestra Señora del Cenáculo. En Lalouvesc, lugar de peregrinación a la tumba de san Juan Francisco Régis, el abad Terme había abierto un hospicio para acoger a las peregrinas. En 1828, confía su dirección a la joven hermana Teresa, de unos veintitrés años de edad. Bajo su impulso y con el concurso de Terme, la acogida de las peregrinas evoluciona poco a poco hacia la organización de retiros espirituales inspirados en los Ejercicios de san Ignacio de Loyola, que se convertirán en la vocación propia de la comunidad. Es así como se constituye la Congregación de Nuestra Señora del Cenáculo, cuyo nombre evoca el Cenáculo donde los apóstoles, reunidos en torno a María, esperaban al Espíritu Santo. Tras la muerte del abad Terme, en diciembre de 1834, y en un contexto de dificultades financieras, Teresa es apartada de su cargo de superiora y reemplazada. Acepta esta desposesión sin rebelión ni amargura. El instituto que ella había llevado en sus inicios se desarrollará después, abriendo casas en Francia y luego en el extranjero, dedicado por entero al acompañamiento de los retiros.
Camino hacia la santidad
Su santidad se forjó en la humildad del anonimato y en una espiritualidad del «entregarse», abandono total a Dios que ella describía como un morir a sí misma.
La santidad de Teresa Couderc se cumplió lejos de todo reconocimiento humano. Apartada de la obra que había fundado, atravesó años de humillación y oscuridad que vivió como un camino de purificación y unión con Dios. De esta prueba nace su doctrina espiritual central, la del «entregarse»: un abandono de sí que va, según sus propias palabras, más allá de la dedicación, de la entrega y hasta del abandono ordinario, hasta «morir a todo y a sí misma». El 26 de junio de 1864, recibe una gracia interior significativa durante la cual, dice, la palabra «entregarse» le fue como revelada en todo su alcance, acompañada de una visión de la bondad de Dios derramada sobre todas las cosas. Para ella, «el alma entregada ha encontrado el paraíso en la tierra», porque en él gusta la paz que constituye la felicidad de los elegidos. Esta espiritualidad de confianza y de entrega total en las manos de Dios, vivida en la humildad de lo cotidiano, funda su reputación de santidad, que se extiende después de su muerte.
Beatificación y canonización
Declarada venerable en 1935, Teresa Couderc fue beatificada por Pío XII en 1951 y canonizada por Pablo VI el 10 de mayo de 1970. Su fiesta se celebra el 26 de septiembre.
La causa de beatificación de Teresa Couderc se introdujo en Roma en 1927. El papa Pío XI la declaró venerable en 1935, reconociendo la heroicidad de sus virtudes. Tras la aprobación de dos milagros atribuidos a su intercesión, fue beatificada por el papa Pío XII el 4 de noviembre de 1951. Habiéndose reconocido dos nuevos milagros, el papa Pablo VI procedió a su canonización el 10 de mayo de 1970, en Roma, inscribiéndola así en el catálogo de los santos. Su fiesta litúrgica se fijó el 26 de septiembre, aniversario de su muerte. Cofundadora y figura de humildad, es honrada como «virgen y fundadora» de la Congregación de Nuestra Señora del Cenáculo. Las fuentes coinciden en el desarrollo de esta causa, que puso de relieve, más allá de la obra de fundación, la santidad oculta de una religiosa durante mucho tiempo olvidada. Su canonización contribuyó a dar a conocer más ampliamente su espiritualidad del «entregarse» más allá del círculo de las Hermanas del Cenáculo.
Espiritualidad y legado
Su legado perdura a través de las Hermanas del Cenáculo, dedicadas a los retiros y al acompañamiento espiritual, y por la influencia de su enseñanza sobre el abandono en Dios.
El legado de Teresa Couderc se transmite ante todo a través de la Congregación de Nuestra Señora del Cenáculo, que ella contribuyó a fundar. Fieles a su intuición, las Hermanas del Cenáculo se consagran al acompañamiento espiritual, a la formación y a los retiros inspirados en la espiritualidad ignaciana, en varios países. Su enseñanza sobre el «entregarse» continúa nutriendo la oración y la reflexión de numerosos fieles, que ven en ella a una maestra del abandono confiado a la voluntad de Dios y de la humildad en la prueba. Lalouvesc, en el Ardèche, sigue siendo un lugar de memoria esencial: es allí donde reposa y donde se encuentra la cuna de la obra, cerca del santuario de san Juan Francisco Régis. Figura de la santidad discreta, vivida en el anonimato y el despojo, Teresa Couderc es propuesta como modelo para aquellos que buscan a Dios no en el brillo de las grandes obras, sino en la fidelidad humilde de lo cotidiano y en la entrega total de sí mismos.
Iconografía
Signos y atributos
Lo sobrenatural en su vida
Los milagros de Santa Teresa Couderc
Preguntas frecuentes sobre Santa Teresa Couderc
¿Quién fue Santa Teresa Couderc?
Religiosa francesa, Teresa Couderc es la cofundadora de la Congregación de Nuestra Señora del Cenáculo, dedicada a los retiros espirituales. Tras vivir en la humildad después de ser apartada de su cargo, fue canonizada en 1970.
¿Para qué se reza a Santa Teresa Couderc?
Se reza a Santa Teresa Couderc por: l'abandon et la confiance en Dieu, el abandono y la confianza en Dios, l'humilité dans l'épreuve et la dépossession y la humildad en la prueba y el despojo.
¿Cómo se reconoce a Santa Teresa Couderc en el arte cristiano?
En la iconografía, Santa Teresa Couderc se reconoce por: hábito religioso de las Hermanas del Cenáculo.
¿Qué milagros se atribuyen a Santa Teresa Couderc?
Se atribuyen a este santo 2 milagros, en particular: Signo / prodigio.
¿Qué santos fueron contemporáneos de Santa Teresa Couderc?
Entre sus contemporáneos figuran: Jesús María Echavarría Aguirre, Santa Paulina del Corazón Agonizante de Jesús, Narcisa de Jesús y Juan de Jesús López y González.
¿Cuándo murió Santa Teresa Couderc?
Santa Teresa Couderc murió hacia 1885.
¿Cuáles son los otros nombres de Santa Teresa Couderc?
Otras formas del nombre: Marie-Victoire Couderc, Sainte Thérèse Couderc, Mère Thérèse Couderc, Thérèse Couderc, Teresa Couderc y Teresa Couderc.
Anexos y entidades vinculadas
Datos estructurados para la exploración: acontecimientos, milagros, citas, lugares, atributos, patronazgos y entidades importantes citadas en el texto.
Acontecimientos clave
- Época / muerte: 1805-1885
- Canonización en 1970 por Pablo VI
Citas
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Entregarse es más que dedicarse, es más que darse, es incluso algo más que abandonarse a Dios. Entregarse, en fin, es morir a todo y a uno mismo.
Thérèse Couderc, escrito sobre el «entregarse» (26 de junio de 1864), citado por las Hermanas del Cenáculo -
El alma entregada ha encontrado el paraíso en la tierra, puesto que disfruta en ella de esa dulce paz que constituye en parte la felicidad de los elegidos.
Thérèse Couderc, escrito sobre el «entregarse», citado por las Hermanas del Cenáculo