Hildegarda de Bingen
Abadesa benedictina renana, mística y visionaria, Hildegarda de Bingen (1098-1179) dejó una obra teológica, musical y científica. Benedicto XVI la canonizó y la proclamó doctora de la Iglesia en 2012.
Sus contemporáneos
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Biografía
Nacida hacia 1098 en Bermersheim, en Renania, Hildegarda es confiada desde la infancia a la vida monástica benedictina; convertida en magistra y luego abadesa, muere en Rupertsberg el 17 de septiembre de 1179.
Hildegarda nace hacia 1098 en Bermersheim, en la diócesis de Maguncia, en Renania. Proveniente de una familia noble, es, según la tradición, la décima hija y se encuentra consagrada a Dios desde su más tierna edad. Hacia la edad de ocho años, es confiada a Jutta de Sponheim, reclusa vinculada al monasterio benedictino de Disibodenberg, quien la instruye y la inicia en la vida religiosa. Hildegarda hace su profesión monástica hacia 1115. Desde la infancia, dice experimentar visiones, que guardará durante mucho tiempo en secreto. A la muerte de Jutta, hacia 1136, la comunidad femenina la elige como magistra (superiora). Hacia 1150, funda un monasterio propio en Rupertsberg, cerca de Bingen, donde se instala con una veintena de religiosas, y luego establece en 1165 una segunda comunidad en Eibingen, en la otra orilla del Rin. Mujer de una vasta curiosidad y de una salud a menudo frágil, Hildegarda lleva una vida de oración, de estudio y de gobierno hasta su muerte, ocurrida en Rupertsberg el 17 de septiembre de 1179, en un gran renombre de santidad.
Vida y obra
Teóloga, música y erudita, Hildegarda dejó una obra considerable: la trilogía visionaria (Scivias, Liber vitae meritorum, Liber divinorum operum), tratados científicos, composiciones musicales y una abundante correspondencia.
La obra de Hildegarda, de una amplitud excepcional para una mujer de su tiempo, abarca la teología, la música y las ciencias naturales. Animada por san Bernardo de Claraval y autorizada por el papa Eugenio III, quien conoció sus escritos hacia 1147-1148, puso por escrito sus visiones. Su trilogía teológica reúne el Scivias («Conoce los caminos», terminado hacia 1151), el Liber vitae meritorum (hacia 1158-1163) y el Liber divinorum operum (hacia 1163-1174). También compuso tratados de medicina e historia natural, la Physica y las Causae et curae, testigos de su conocimiento de las plantas, los remedios y la fisiología de su época. Como música, reunió más de setenta piezas litúrgicas en la Symphonia armonie celestium revelationum y escribió el Ordo virtutum, drama litúrgico cantado. Se le debe además una lengua inventada, la Lingua ignota, y una vasta correspondencia —alrededor de cuatrocientas cartas— dirigida a papas, obispos, soberanos y comunidades. Hecho raro para una mujer medieval, emprendió varios viajes de predicación pública en las ciudades renanas, en Colonia, Tréveris o Maguncia.
Camino hacia la santidad
Visionaria que se declaraba simple instrumento de Dios, Hildegarda conjuga humildad, obediencia y audacia profética, ganando en vida una reputación de santidad y la autoridad de una consejera espiritual.
La santidad de Hildegarda se enraíza en su experiencia visionaria, que atribuye enteramente a Dios y no a sus propios méritos. Presentándose como una criatura frágil y sin instrucción, se compara, en una imagen célebre, a una pluma ligera llevada por el soplo de Dios. Esta humildad reivindicada se alía a una notable audacia: no duda en reprender a prelados y príncipes, en emprender giras de predicación y en defender a su comunidad, llegando hasta sufrir un entredicho en los últimos años de su vida por haber mantenido la inhumación de un excomulgado reconciliado. Su reputación de santidad, de don de consejo y de curación se extendió durante su vida, y numerosos fieles, así como autoridades eclesiásticas, recurrieron a su discernimiento. Venerada como santa desde después de su muerte, fue objeto de intentos de canonización formal desde el siglo XIII, sin que el procedimiento llegara a buen puerto entonces; su culto se mantuvo sin embargo de manera continua, especialmente en las diócesis germánicas, donde su nombre figuró en el Martirologio romano.
Beatificación y canonización
Honrada como santa por un culto inmemorial, Hildegarda vio su veneración extendida a toda la Iglesia por Benedicto XVI el 10 de mayo de 2012 (canonización equipolente), antes de ser proclamada doctora de la Iglesia el 7 de octubre de 2012.
El caso de Hildegarda ilustra la noción de «canonización equipolente»: a falta de una conclusión en los procesos medievales, su santidad se basaba en un culto antiguo y continuo más que en una canonización solemne. El 10 de mayo de 2012, el papa Benedicto XVI extendió oficialmente su veneración a la Iglesia universal, inscribiéndola así en el catálogo de los santos. Pocos meses después, el 7 de octubre de 2012, fiesta del Santo Rosario, la proclamó doctora de la Iglesia mediante una carta apostólica, conjuntamente con san Juan de Ávila. Hildegarda se convertía así en la cuarta mujer en recibir este título, después de santa Catalina de Siena, santa Teresa de Ávila y santa Teresa de Lisieux. Este reconocimiento consagraba el alcance doctrinal de su enseñanza teológica y espiritual. Su fiesta litúrgica está fijada el 17 de septiembre, día aniversario de su muerte. La naturaleza misma de su causa, fundada en un culto inmemorial, explica que no se haya requerido ningún milagro particular para este reconocimiento moderno, conforme a los usos de la canonización equipolente.
Espiritualidad y legado
Figura mayor de la espiritualidad renana, Hildegarda permanece venerada en Eibingen, donde reposan sus reliquias, y su legado irradia sobre la teología, la música y la medicina tradicional.
El legado de Hildegarda desborda ampliamente el marco religioso. Teóloga reconocida, es también considerada como una de las primeras figuras de la música sacra de Occidente, y sus composiciones conocen desde el siglo XX un notable redescubrimiento. Sus escritos científicos han nutrido una tradición de «medicina de santa Hildegarda», aún invocada en ciertas corrientes de fitoterapia, aunque su valor médico pertenece a la historia de las ciencias. Es presentada voluntariamente como patrona de los músicos, de los escritores y de aquellos que se dedican a las ciencias naturales. El centro de su culto permanece en la abadía de Santa Hildegarda de Eibingen, cerca de Rüdesheim, donde se conservan sus reliquias y donde una comunidad benedictina perpetúa su memoria; el monasterio de Rupertsberg, que ella había fundado, fue en cambio destruido en el siglo XVII. En su carta apostólica de 2012, Benedicto XVI saludaba en ella una «luz para su pueblo y para su tiempo», retomando una expresión de Juan Pablo II, y subrayaba la actualidad de su testimonio, que une fe, razón, arte y cuidado de la creación.
Iconografía
Signos y atributos
Preguntas frecuentes sobre Hildegarda de Bingen
¿Quién fue Hildegarda de Bingen?
Abadesa benedictina renana, mística y visionaria, Hildegarda de Bingen (1098-1179) dejó una obra teológica, musical y científica. Benedicto XVI la canonizó y la proclamó doctora de la Iglesia en 2012.
¿De qué es Hildegarda de Bingen santo patrón?
Patronazgos de Hildegarda de Bingen: Patronne des musiciens, Patrona de los músicos, Patronne des écrivains, Patrona de los escritores, Patronne de ceux qui s'adonnent aux sciences naturelles y Patrona de quienes se dedican a las ciencias naturales.
¿Cómo se reconoce a Hildegarda de Bingen en el arte cristiano?
En la iconografía, Hildegarda de Bingen se reconoce por: hábito benedictino (abadesa), báculo abacial, libro o pluma (autora y visionaria) y llamas o rayos de luz (visiones).
¿Qué santos fueron contemporáneos de Hildegarda de Bingen?
Entre sus contemporáneos figuran: San Norberto de Magdeburgo, San Bernardo de Claraval, San Esteban de Hungría y San Arthaud de Belley.
¿Cuándo murió Hildegarda de Bingen?
Hildegarda de Bingen murió hacia 1179.
¿Cuáles son los otros nombres de Hildegarda de Bingen?
Otras formas del nombre: Hildegarde de Bingen, Sainte Hildegarde, Hildegard von Bingen, Hildegard of Bingen, Hildegardis Bingensis y Ildegarda di Bingen.
Anexos y entidades vinculadas
Datos estructurados para la exploración: acontecimientos, milagros, citas, lugares, atributos, patronazgos y entidades importantes citadas en el texto.
Acontecimientos clave
- Época / muerte: 1179
- Canonización en 2012 por Benedicto XVI
Citas
-
Soy una pluma en el aliento de Dios.
Hildegarda de Bingen, según sus escritos y su correspondencia (imagen que utiliza para describirse) -
Conoce los caminos (Scivias).
Hildegarda de Bingen, título de su obra principal Scivias (Sci vias Domini)