Crispín de Viterbo
Hermano capuchino cuestor italiano, célebre por su alegría, su humildad y su devoción mariana, canonizado en 1982.
Sus contemporáneos
Figuras y referencias situadas alrededor del periodo normalizado de esta ficha.
Lectura guiada
5 seccións de lectura
Biografía
Nacimiento de Pietro Fioretti en Viterbo, su infancia, su aprendizaje como zapatero y su ingreso en los Capuchinos bajo el nombre de fray Crispín.
Pietro Fioretti, conocido por su nombre religioso Crispín de Viterbo (o Crispino da Viterbo), nació el 13 de noviembre de 1668 en Viterbo, en la región del Lacio en Italia. Proveniente de una familia de humildes artesanos, es hijo de Ubaldo Fioretti y de Marzia Antoni. Su padre murió cuando él aún era pequeño. Fue su tío paterno, Francesco, zapatero de profesión, quien se hizo cargo de él. Lo envió a estudiar a la escuela primaria dirigida por los jesuitas y luego lo acogió como aprendiz en su taller de zapatería. Pietro trabajó allí hasta los 25 años. Desde su infancia, su madre le transmitió una devoción ferviente hacia la Virgen María, a quien le presentó como su «verdadera Madre». Su vocación religiosa despertó cuando vio pasar a unos novicios capuchinos durante una procesión. Tras estudiar atentamente la Regla de san Francisco, decidió ingresar en la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos. El 22 de julio de 1693, recibió el hábito de hermano lego en el convento de la Palanzana, cerca de Viterbo, y tomó el nombre de fray Crispín, en homenaje al santo patrón de los zapateros. Pronunció sus votos solemnes al año siguiente, el 22 de julio de 1694.
Vida y obra
El recorrido del hermano Crispín en diferentes conventos y su ministerio de hermano limosnero en Orvieto.
Tras su profesión religiosa, el hermano Crispín es enviado a diferentes conventos de la provincia romana: Tolfa (1694-1697), Roma (algunos meses en 1697), Albano (1697-1703), Monterotondo (1703-1709) y Orvieto (1709-1750), donde pasa cerca de cuarenta años, a excepción de breves estancias en Bassano Romano (finales de 1715) y en Roma (1744). En el seno de estas comunidades, ejerce con alegría y humildad las tareas más sencillas: cocinero, enfermero y, sobre todo, jardinero (ortolano). A partir de enero de 1710, en Orvieto, sus superiores le confían el cargo de hermano limosnero (questore). Durante cuatro décadas, recorre diariamente la ciudad y los campos circundantes para mendigar el sustento de su convento. Este ministerio de la limosna se convierte para él en una verdadera cátedra de evangelización popular. Siempre con la cabeza descubierta, una alforja al hombro, distribuye a los campesinos, a los pobres y a los enfermos palabras de consuelo, consejos espirituales y máximas de sabiduría cristiana. Su alegría comunicativa, su humor y su caridad inagotable lo hacen extremadamente popular. Personas de todas las condiciones, incluidos obispos, nobles y el propio papa Clemente XI, buscan su compañía y sus prudentes consejos.
Camino hacia la santidad
Las virtudes heroicas, la obediencia, la humildad y los milagros del hermano Crispín hasta su muerte en Roma.
La vida del hermano Crispín está marcada por virtudes heroicas y hechos extraordinarios que dejaron una profunda huella en sus contemporáneos. Se distinguió por una obediencia absoluta a sus superiores. Durante una epidemia que azotó uno de sus conventos, su superior le preguntó si aceptaba cuidar a sus hermanos arriesgando su propia vida. Crispín respondió con esta frase célebre: «Dejé mi voluntad en Viterbo, al entrar con los Capuchinos». Cuidó y curó a todos los enfermos sin contraer nunca la enfermedad. De una profunda humildad, le gustaba llamarse a sí mismo «el asno de los Capuchinos». Cuando atravesaba la multitud, exclamaba con humor: «¡Vamos, hijos míos, abran paso al asno de los Capuchinos!». Si alguien lo insultaba para poner a prueba su paciencia, respondía alegremente: «¡Dios sea loado! Aquí me tratan como merezco». Su caridad se expresaba también en su atención hacia los más vulnerables: recogía a los recién nacidos abandonados para llevarlos a los hospitales y asistía materialmente a las familias necesitadas. Su confianza absoluta en la divina Providencia y su devoción filial hacia la Virgen María (a quien llamaba afectuosamente «Señora mi Madre») sostenían sus numerosos milagros y curaciones, que siempre atribuía a la intercesión de la Madre de Dios. Agotado por las fatigas y la edad, fue trasladado a Roma, donde murió santamente el 19 de mayo de 1750, a la edad de 81 años.
Beatificación y canonización
El proceso de reconocimiento de su santidad, desde su beatificación en 1806 hasta su histórica canonización en 1982 por Juan Pablo II.
La reputación de santidad del hermano Crispín es tal que el proceso para su canonización se abre rápidamente después de su muerte, el 16 de septiembre de 1761, bajo el pontificado de Clemente XIII. Fue declarado venerable el 7 de julio de 1796 por el papa Pío VI (Pío VII no fue elegido papa hasta 1800). Es beatificado el 7 de septiembre de 1806 por el papa Pío VII en la basílica de San Pedro de Roma. Es canonizado el 20 de junio de 1982 por el papa Juan Pablo II en la basílica de San Pedro. Esta canonización reviste un carácter histórico, pues es la primera celebrada por Juan Pablo II durante su largo pontificado. Su cuerpo, preservado de la corrupción, reposa hoy bajo un altar dedicado a él en la iglesia de Santa Maria della Concezione dei Cappuccini (Nuestra Señora de la Concepción de los Capuchinos), situada en la Via Veneto en Roma.
Espiritualidad y legado
La espiritualidad franciscana de la alegría, la pobreza y la confianza en la Providencia de san Crispín.
La espiritualidad de san Crispín de Viterbo se inscribe plenamente en la tradición franciscana de la alegría perfecta, la pobreza evangélica y la contemplación en el corazón del mundo. Apodado el «santo alegre» o el «santo de la calle», supo hacer la teología accesible a los más humildes a través de máximas sencillas y contundentes. Repetía frecuentemente a quienes se cruzaba: «El poder de Dios nos crea, la sabiduría nos gobierna, la misericordia nos salva». Para alentar a las personas afligidas por las dificultades materiales, recordaba: «La divina Providencia piensa en nosotros mucho más que nosotros mismos». Resumía así el camino hacia la Salvación: «Si quieres salvar tu alma, ama a todo el mundo, habla bien de todo el mundo y haz el bien a todo el mundo». Su legado permanece vivo, particularmente en Italia y en el seno de la familia capuchina, como un modelo de santidad ordinaria vivida en el servicio cotidiano, el buen humor y el abandono confiado en las manos de Dios.
Iconografía
Signos y atributos
Lo sobrenatural en su vida
Los milagros de Crispín de Viterbo
Preguntas frecuentes sobre Crispín de Viterbo
¿Quién fue Crispín de Viterbo?
Hermano capuchino cuestor italiano, célebre por su alegría, su humildad y su devoción mariana, canonizado en 1982.
¿Para qué se reza a Crispín de Viterbo?
Se reza a Crispín de Viterbo por: Guérison des malades y Curación de los enfermos.
¿Cómo se reconoce a Crispín de Viterbo en el arte cristiano?
En la iconografía, Crispín de Viterbo se reconoce por: Zurrón y Cabeza descubierta.
¿Qué milagros se atribuyen a Crispín de Viterbo?
Se atribuyen a este santo 2 milagros, en particular: Curación y Protección / liberación.
¿Qué santos fueron contemporáneos de Crispín de Viterbo?
Entre sus contemporáneos figuran: Venerable Inés de Jesús, Beata Mariana de Jesús, San Alfonso María de Ligorio y Santa María Francisca de las Cinco Llagas de Jesús.
¿Cuándo murió Crispín de Viterbo?
Crispín de Viterbo murió hacia 1750.
¿Cuáles son los otros nombres de Crispín de Viterbo?
Otras formas del nombre: Pietro Fioretti y Crispino da Viterbo.
¿Quiénes son los allegados de Crispín de Viterbo?
Allegados de Crispín de Viterbo: Ubaldo Fioretti (padre), Marzia Antoni (madre) y Francesco (tío paterno).
Anexos y entidades vinculadas
Datos estructurados para la exploración: acontecimientos, milagros, citas, lugares, atributos, patronazgos y entidades importantes citadas en el texto.
Acontecimientos clave
- Época / muerte: 1668
- Canonización en 1982 por Juan Pablo II
Citas
-
He dejado mi voluntad en Viterbo, al entrar con los Capuchinos
https://vertexaisearch.cloud.google.com/grounding-api-redirect/AUZIYQHpCadEPwrBIGUz5SYY-CboDK6apSxu_EBRgcpgshn9xHe6POJLBmIPobMWsl4BgkyMLTu7J8AFqbCOZKHA_APXiF3xLqi4Tdt_IQ7IFQ3KIOemNM3sSduZBSc1CEoNgnZl3Ibh87Y= -
¡Vamos, hijos míos, abran paso al asno de los capuchinos!
https://vertexaisearch.cloud.google.com/grounding-api-redirect/AUZIYQEokzur2v5SApN7jSg1bkoiTVxEXESBgXzDhr03Oqfp2xUtRqeyDMZLlE57QGJtQ9vBjN-4GoRG-GGprSs799InrcTpfOrROJrkidZ2QFUiwKLW8sbL2bcpNzkX-uyNLLSA98wbA6XeqIIboPqFTbhT_EnHF1rQTfpK1RmBxoPCtl9l8AFkiBP3hKFB0-_CWLgW7QQNE6uNJXxUosj2K7RwoBmDLGQZgmDDxjNaNRjn5xPgxHlLqamTo7nUs-tMKe4= -
¡Alabado sea Dios! Aquí me tratan como merezco
https://vertexaisearch.cloud.google.com/grounding-api-redirect/AUZIYQFTadOEIlfnwB_P_8pktmnFL3YIRRX_XVa6E7L_0tb0pAIUuewcwzb_XiJdN68tzPz_-01s8FhNT-UyJvDOcmjbpa1HVkstKtxmygsft-P_BJaaD7dHbK0ZXHQvlmTDM0CDC1m42n_AasTFThOk8Oexw4iBsWDnhp4J0Ye0yvFVaniwADbx9ygSxJkHq30c -
El poder de Dios nos crea, la sabiduría nos gobierna, la misericordia nos salva.
https://vertexaisearch.cloud.google.com/grounding-api-redirect/AUZIYQG8TS5Xj_uBIJlZYs2ud7Rr195rQNFmSf6AHqIKgOpCP5OCfIoNvx3lungpIME9Csp89xrRcqbcYMWLa9I7mH6BZ3Cj-aoJlMtVMELDt3lfhJGPckXCqVViX0XwRYHt-58= -
La divina Providencia piensa en nosotros mucho más que nosotros mismos.
https://vertexaisearch.cloud.google.com/grounding-api-redirect/AUZIYQFVF25AY5RGtL9dJPD0kXqt2rK04g-Re4N0qso1uUqECKf6atz_IDPu6ckvLfyrVi4ZlstJKdsNgfRLYXf9R2bD96Zlfk84YyBtNWng-Q8q-ZHErW08h7bkMk7AhT6bGHS2UNNPUnW0rLHWhReb05GHBHRSM7w8z_TOKhk3HCR3EpXb09YgmtqRHbhIwBzj8XuG0-QRX4MltRa_PhEpGMxE1iWqIoIQrS_bDxFyA3KCskgQ_DAA3HD1Hijg8fkwkGl0PA== -
Si quieres salvar tu alma, ama a todos, habla bien de todos y haz el bien a todos.
https://vertexaisearch.cloud.google.com/grounding-api-redirect/AUZIYQF4ixQJCS7QvGS_bQcdSxZo6pzv8f4GaOntwTJaaVHiSD8YUCf3iJR1xh4-5Q23_XZrJGpsQyUMmGiOTVYWI3GM1bd5_sY1oljPYGOj9gG5fZ_iMUcM6ZBvGSvN-pr5bahfshDdr8EFNGl8X7e1ExPabaE6NOoVlbmf4q_CmCQIm7PgtIMmAN1c