Antonio María Claret
Misionero y predicador catalán, arzobispo de Santiago de Cuba y fundador de la Congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María (claretianos), Antonio María Claret fue canonizado por Pío XII en 1950.
Sus contemporáneos
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Biografía
Nacido en 1807 en Sallent, Cataluña, obrero tejedor convertido en sacerdote, Antonio María Claret consagró su vida a la predicación misionera antes de morir en el exilio en Francia en 1870.
Antonio María Claret y Clarà (en catalán Antoni Maria Claret i Clarà) nació el 23 de diciembre de 1807 en Sallent, en la provincia de Barcelona, Cataluña. Proveniente de una familia de tejedores, trabajó primero en la industria textil, experiencia que marcó profundamente su sensibilidad hacia el mundo obrero. Atraído por la vida sacerdotal, ingresó en el seminario de Vic y fue ordenado sacerdote el 13 de junio de 1835. Tras una breve estancia en Roma, donde se acercó a la Compañía de Jesús, regresó a Cataluña y se consagró a una intensa actividad de predicación popular, recorriendo incansablemente las parroquias de la región así como las islas Canarias. Apóstol de la palabra y de la escritura, fundó en 1848 en Barcelona una editorial religiosa destinada a difundir opúsculos de piedad. Su renombre como misionero y reformador lo condujo a responsabilidades episcopales, y luego a la corte de España. Obligado al exilio tras la revolución de 1868, acompañó a la reina depuesta y luego se retiró a Francia. Murió el 24 de octubre de 1870 en el monasterio cisterciense de Fontfroide, cerca de Narbona, a la edad de sesenta y dos años.
Vida y obra
El 16 de julio de 1849, Claret fundó en Vic la Congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María, los claretianos, y se convirtió en arzobispo de Santiago de Cuba.
El 16 de julio de 1849, fiesta de Nuestra Señora del Monte Carmelo, Antonio María Claret fundó en el seminario de Vic, junto con algunos sacerdotes, la Congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María (Cordis Mariae Filii, C.M.F.), conocida bajo el nombre de claretianos y dedicada a la predicación misionera. Ese mismo año, fue designado por Pío IX, a petición de la corona de España, como arzobispo de Santiago de Cuba; fue consagrado obispo en octubre de 1850. Durante su episcopado cubano, reorganizó el seminario, fortaleció la disciplina del clero, regularizó varios miles de uniones matrimoniales y se dedicó a la instrucción religiosa y a la promoción social, defendiendo especialmente la dignidad de los más pobres. Su acción reformadora le valió una viva oposición: escapó a un intento de asesinato en Holguín, resultando herido en el rostro. Llamado de regreso a España, fue nombrado en 1857 confesor de la reina Isabel II en Madrid, cargo que ejerció mientras continuaba su obra apostólica y editorial, preludio de un nuevo exilio vinculado a los trastornos políticos.
Camino hacia la santidad
Predicador incansable y apóstol de la prensa católica, Claret se distinguió por su devoción mariana al Corazón Inmaculado y su celo misionero, que forjaron su reputación de santidad.
La espiritualidad de Antonio María Claret estuvo totalmente ordenada a la evangelización y a la devoción al Corazón Inmaculado de María, del cual hizo el centro de la congregación que fundó. Su reputación de santidad descansó primero en un celo apostólico excepcional: predicó misiones populares sin descanso en Cataluña, en las Canarias y en Cuba, y desplegó un esfuerzo considerable en la difusión de escritos de piedad, lo que le valió ser considerado como un pionero de la prensa católica. Este apostolado iba acompañado de una vida de oración intensa, de una austeridad personal y de un apego profundo a la Iglesia romana. Durante el primer concilio del Vaticano (1869-1870), al que asistió antes de que su salud declinante le obligara a retirarse, se mostró ferviente defensor de la autoridad de la Sede apostólica. Perseguido, calumniado y amenazado varias veces, afrontó la adversidad con un espíritu de paciencia y fidelidad a su misión. Su redacción de una autobiografía espiritual, emprendida por obediencia, da testimonio de su itinerario interior y nutre después de su muerte la memoria de sus virtudes.
Beatificación y canonización
Beatificado por Pío XI el 25 de febrero de 1934, Antonio María Claret fue canonizado por Pío XII el 7 de mayo de 1950; su memoria litúrgica se celebra el 24 de octubre.
El proceso para el reconocimiento de la santidad de Antonio María Claret condujo primero a su beatificación, celebrada en Roma por el papa Pío XI el 25 de febrero de 1934. Dieciséis años más tarde, el 7 de mayo de 1950, fue canonizado en la basílica de San Pedro por el papa Pío XII, ante una numerosa multitud de peregrinos. Al día siguiente, el 8 de mayo de 1950, Pío XII dirigió una alocución a los peregrinos españoles y a los miembros de las familias religiosas claretianas que habían acudido a Roma para la canonización, saludando en él a una figura eminente ofrecida como modelo a los fieles. Según varias fuentes hagiográficas, el milagro reconocido para la beatificación concernía a una curación reconocida a principios de la década de 1930, y el de la canonización a otra curación atribuida a su intercesión; estos elementos no han podido ser plenamente confirmados mediante fuentes de primera mano y se reportan bajo reserva. La memoria litúrgica de san Antonio María Claret está fijada el 24 de octubre, día aniversario de su muerte; en el calendario anterior a la reforma de 1969, su fiesta se celebraba el 23 de octubre.
Espiritualidad y legado
El legado de Claret se perpetúa a través de la Congregación de los Claretianos, presente en varios continentes, y su patronazgo de la prensa católica y del mundo textil.
El legado más duradero de Antonio María Claret es la Congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María, los claretianos, que se desarrolló tras su muerte para convertirse en un instituto misionero internacional presente en varios continentes e involucrado en la predicación, la educación y la edición. La familia espiritual claretiana cuenta también con ramas femeninas y laicales que se reclaman del mismo carisma. Debido a sus orígenes obreros en el sector textil catalán, san Antonio María Claret es tradicionalmente invocado como patrón de los tejedores y del comercio textil; su intensa actividad de difusión de escritos religiosos le valió ser honrado como patrón de la prensa católica. Su memoria permanece particularmente viva en Cataluña, en Vic y en Sallent, así como en Cuba, donde se guarda el recuerdo de su episcopado reformador en Santiago. Numerosas instituciones educativas y parroquias que llevan su nombre, así como las comunidades claretianas, perpetúan en todo el mundo su ejemplo de celo apostólico y de devoción al Inmaculado Corazón de María.
Preguntas frecuentes sobre Antonio María Claret
¿Quién fue Antonio María Claret?
Misionero y predicador catalán, arzobispo de Santiago de Cuba y fundador de la Congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María (claretianos), Antonio María Claret fue canonizado por Pío XII en 1950.
¿De qué es Antonio María Claret santo patrón?
Patronazgos de Antonio María Claret: Tisserands et industrie textile, Tejedores e industria textil, Presse catholique, Prensa católica, Clarétains et institutions claretiennes y Claretianos e instituciones claretianas.
¿Qué santos fueron contemporáneos de Antonio María Claret?
Entre sus contemporáneos figuran: Jesús María Echavarría Aguirre, Santa Paulina del Corazón Agonizante de Jesús, Narcisa de Jesús y Juan de Jesús López y González.
¿Cuándo murió Antonio María Claret?
Antonio María Claret murió hacia 1870.
¿Cuáles son los otros nombres de Antonio María Claret?
Otras formas del nombre: Antoni Maria Claret i Clarà, Antonio María Claret y Clarà, Anthony Mary Claret y Antonio Maria Claret.
Anexos y entidades vinculadas
Datos estructurados para la exploración: acontecimientos, milagros, citas, lugares, atributos, patronazgos y entidades importantes citadas en el texto.
Acontecimientos clave
- Época / muerte: 1807-1870
- Canonización en 1950 por Pío XII