Mariam Baouardy
Carmelita descalza de origen greco-melquita nacida en Galilea, Mariam Baouardy (María de Jesús Crucificado), apodada «la Pequeña Árabe», fue una gran mística fundadora del Carmelo de Belén, canonizada en 2015.
Sus contemporáneos
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Biografía
Nacida en Galilea en 1846 en una familia greco-melquita, huérfana a muy temprana edad, Mariam Baouardy conoció una juventud marcada por el exilio y una agresión que casi le cuesta la vida.
Mariam Baouardy nació el 5 de enero de 1846 en Abellin (I'billin), un pueblo de Galilea entonces bajo dominio otomano, en una familia católica de rito greco-melquita originaria de la región de Damasco. Perdió a sus dos padres alrededor de los tres años y fue acogida por un tío paterno, con quien la familia se estableció después en Alejandría, Egipto. Hacia los trece años, cuando intentaron casarla, ella rechazó esta unión y, según los relatos hagiográficos constantes, fue víctima de una violenta agresión: un sirviente le cortó la garganta después de que ella se negara a abjurar de su fe. Sobrevivió a esta herida, curación que más tarde atribuiría a una intervención mariana. Convertida en empleada doméstica, pasó por el Líbano y luego llegó a Marsella, Francia, donde trabajó como sirvienta. Fue allí donde maduró su vocación religiosa: admitida un tiempo con las Hermanas de San José de la Aparición, finalmente ingresó en el Carmelo de Pau en 1867, donde recibió el hábito y el nombre de sor María de Jesús Crucificado. Su vida, breve e itinerante, la condujo de Oriente a Occidente antes de llevarla de regreso a Tierra Santa, donde moriría en Belén en 1878.
Vida y obra
Carmelita descalza, María de Jesús Crucificado participó en la fundación de carmelos en la India y luego en Tierra Santa, especialmente el de Belén.
En el Carmelo de Pau, sor María de Jesús Crucificado se distingue por su humildad y su sentido del servicio, presentándose voluntariamente como una simple conversa en el trabajo. En 1870, parte con el primer grupo de carmelitas a fundar un monasterio en Mangalore, en el sur de la India, donde permanece cerca de dos años y profesa sus votos; luego regresa a Pau. En septiembre de 1875, toma una parte decisiva en la fundación de un Carmelo en Belén, el primero de la orden en esta región de Tierra Santa, establecido en una colina cercana a la basílica de la Natividad. Habiendo permanecido prácticamente analfabeta, se dedica allí a las tareas materiales y a la dirección espiritual de la comunidad naciente. También es el origen del proyecto de un segundo carmelo en Nazaret, cerca de su lugar de nacimiento, que no será terminado hasta después de su muerte. Su papel de «puente entre los cristianos de Oriente y Occidente» fue subrayado durante su canonización: árabe de Tierra Santa que ingresó en una orden latina, encarna un encuentro de tradiciones. La tradición le atribuye también una contribución a la identificación del sitio bíblico de Emaús (Emaús-Nicópolis).
Camino hacia la santidad
La vida de María de Jesús Crucificado estuvo marcada por intensos fenómenos místicos y por una devoción ardiente al Espíritu Santo.
La reputación de santidad de María de Jesús Crucificado descansa en gran medida sobre los fenómenos místicos excepcionales que jalonaron su vida religiosa y que recogen numerosos testimonios reunidos durante su proceso. Las fuentes dan cuenta de éxtasis frecuentes, estigmas, levitaciones, una transverberación del corazón y dones de profecía. A pesar de su falta de instrucción, habría compuesto poemas espirituales y manifestado un conocimiento penetrante de las almas. Su espiritualidad está centrada por completo en la cruz —de ahí su nombre religioso— y en una humildad radical que la llevaba a hacerse la más pequeña. Sobre todo, ha permanecido célebre por su devoción al Espíritu Santo, cuya luz no cesaba de reclamar y al que invitaba a invocar sin descanso. Esta confianza de niña y esta pobreza de corazón, unidas a una gran fuerza en el trabajo y la obediencia, hicieron de ella una figura espiritual destacada del Carmelo del siglo XIX. El papa Juan Pablo II, durante su beatificación, resumía su irradiación diciendo que «en ella, todo nos habla de Jesús».
Beatificación y canonización
Beatificada por Juan Pablo II en 1983, Mariam Baouardy fue canonizada por el papa Francisco el 17 de mayo de 2015.
María de Jesús Crucificado muere en Belén el 26 de agosto de 1878, a la edad de treinta y dos años, a consecuencia de una gangrena derivada de una fractura de brazo provocada por una caída ocurrida en la obra del monasterio. Su reputación de santidad condujo a la apertura de su causa: fue beatificada por el papa Juan Pablo II el 13 de noviembre de 1983. El milagro reconocido para su canonización es la curación súbita e inexplicable de un recién nacido italiano, Emanuele Lo Zito, afectado por una grave cardiopatía congénita, reconocido por decreto el 6 de diciembre de 2014. El papa Francisco la canonizó el 17 de mayo de 2015, en la plaza de San Pedro, durante una celebración en la que también fueron canonizadas otras tres beatas, entre ellas la palestina María Alfonsina Ghattas. Su fiesta litúrgica está fijada el 26 de agosto, día de su muerte; en el calendario propio de la Orden del Carmelo, donde el 26 de agosto honra la transverberación de santa Teresa de Ávila, su memoria se celebra el 25 de agosto, y en Francia el 30 de agosto.
Espiritualidad y herencia
Apodada «la Pequeña Árabe», Mariam Baouardy sigue siendo una figura de referencia del Carmelo de Tierra Santa y de la unidad entre Oriente y Occidente.
Honrada bajo el apodo de «la Pequeña Árabe», Mariam Baouardy es una de las pocas santas nacidas en Tierra Santa y la primera carmelita originaria del Próximo Oriente. Su canonización, que tuvo lugar durante el Año de la Vida Consagrada y el año del quinto centenario del nacimiento de santa Teresa de Ávila, tuvo una gran repercusión entre los cristianos de Tierra Santa, quienes ven en ella un símbolo de esperanza y unidad. Los dos Carmelos que contribuyó a fundar, en Belén y Nazaret, siguen siendo lugares vivos de oración y peregrinación, y conservan su memoria. Su devoción al Espíritu Santo marcó la espiritualidad carmelitana, y numerosas comunidades y fieles siguen confiándose a su intercesión. Figura de puente entre la Iglesia latina y las Iglesias orientales, y más ampliamente entre los pueblos de Tierra Santa, se ha convertido en un referente espiritual para los cristianos árabes y para el Carmelo universal, siendo su fiesta del 26 de agosto celebrada en toda la familia carmelitana.
Lo sobrenatural en su vida
Los milagros de Mariam Baouardy
Preguntas frecuentes sobre Mariam Baouardy
¿Quién fue Mariam Baouardy?
Carmelita descalza de origen greco-melquita nacida en Galilea, Mariam Baouardy (María de Jesús Crucificado), apodada «la Pequeña Árabe», fue una gran mística fundadora del Carmelo de Belén, canonizada en 2015.
¿Qué milagros se atribuyen a Mariam Baouardy?
Se atribuyen a este santo 1 milagro, en particular: Curación.
¿Qué santos fueron contemporáneos de Mariam Baouardy?
Entre sus contemporáneos figuran: Jesús María Echavarría Aguirre, Santa Paulina del Corazón Agonizante de Jesús, Narcisa de Jesús y Juan de Jesús López y González.
¿Cuándo murió Mariam Baouardy?
Mariam Baouardy murió hacia 1878.
¿Cuáles son los otros nombres de Mariam Baouardy?
Otras formas del nombre: Marie de Jésus Crucifié, Maryam Baouardy, Mary of Jesus Crucified, Maria di Gesù Crocifisso, María de Jesús Crucificado y La Petite Arabe.
Anexos y entidades vinculadas
Datos estructurados para la exploración: acontecimientos, milagros, citas, lugares, atributos, patronazgos y entidades importantes citadas en el texto.
Acontecimientos clave
- Época / muerte: 1878
- Canonización en 2015 por Francisco
Citas
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En ella, todo nos habla de Jesús.
Juan Pablo II, con ocasión de la beatificación (1983), citado por Editions des Béatitudes / carmel.asso.fr